“Viendo, Leyendo, Oyendo, Escribiendo y Diciendo”
22, 23 y 24 de Julio 2015

Travesía por las Culturas, los Lenguajes, la Ciudad y sus Habitantes desde el Barrio Santa Fe, en Homenaje a León de Greiff en sus 120 años y a Bogotá.

PROSTÍBULO EN CASA DE POETA
“El poeta murió en esta casa el domingo 11 de julio de 1976. Ese día habló con sus hijos – Boris, Hjalmal, Astrid y Axel- , hasta la una de la madrugada. Luego pidió que apagaran la luz porque deseaba descansar, y dormido se quedó, a punto de cumplir 81 años. Desde entonces la vivienda inició una curva decadente, a la par con el sector. Familias respetables de la comunidad judía y de la vida nacional, que fundaron el barrio Santa Fe en 1938, cedieron poco a poco el espacio a pensiones y hosterías, cabarets y casas de citas.

Los clientes de una de ellas, Atunes, que funciona desde hace ocho años junto al predio que ocupaba la familia de Greiff, fueron testigos de la manera como la vivienda empezó a caerse a pedazos. Durante varios años estuvo abandonada, con ciertos enseres de la familia. Soportó un incendio que acabó con la mitad del techo y en 1998 la Alcaldía Local de Los mártires tumbó la fachada porque amenazaba ruina.
Harvey Ayala, propietario de Atunes, quien terminó comprando por 33 millones de pesos la vivienda, que no fue declarada monumento nacional ni de conservación, recuerda las condiciones de la transacción. Cuando don Boris me preguntó para qué quería comprarla, le respondí que para tumbarla y hacer un parqueadero para mi negocio. Si es para eso, se la vendo, me contestó, pero antes de tramitar la escritura tuvimos que resolver una hipoteca por 60 centavos, que ellos nunca pagaron, remató Ayala.
Hoy, algunos se rasgan las vestiduras por esto que consideran un despropósito, una confabulación entre la amnesia y la demencia, y otros, con orgullo bohemio, afirman que no podía existir un destino más decoroso para la casa de semejante poeta, muy citado en charlas de café pero poco leído en la intimidad, como dijo Alvaro Mutis. El mismo que un día escribió, quizá sentado en su casa, todo no vale nada y el resto vale menos.”